{"id":108578,"date":"2025-10-26T08:08:01","date_gmt":"2025-10-26T12:08:01","guid":{"rendered":"https:\/\/sosuaonline.net\/inicio\/?p=108578"},"modified":"2025-10-26T08:08:04","modified_gmt":"2025-10-26T12:08:04","slug":"fenomenos-naturales-desastres-humanos","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/sosuaonline.net\/inicio\/fenomenos-naturales-desastres-humanos\/","title":{"rendered":"Fen\u00f3menos naturales, desastres humanos"},"content":{"rendered":"<div class=\"wp-block-image\">\n<figure class=\"alignleft size-full is-resized\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"800\" height=\"429\" data-attachment-id=\"108579\" data-permalink=\"https:\/\/sosuaonline.net\/inicio\/fenomenos-naturales-desastres-humanos\/68fcdff536e1e\/\" data-orig-file=\"https:\/\/sosuaonline.net\/inicio\/wp-content\/uploads\/2025\/10\/68fcdff536e1e.jpeg\" data-orig-size=\"800,429\" data-comments-opened=\"0\" data-image-meta=\"{&quot;aperture&quot;:&quot;0&quot;,&quot;credit&quot;:&quot;&quot;,&quot;camera&quot;:&quot;&quot;,&quot;caption&quot;:&quot;&quot;,&quot;created_timestamp&quot;:&quot;0&quot;,&quot;copyright&quot;:&quot;&quot;,&quot;focal_length&quot;:&quot;0&quot;,&quot;iso&quot;:&quot;0&quot;,&quot;shutter_speed&quot;:&quot;0&quot;,&quot;title&quot;:&quot;&quot;,&quot;orientation&quot;:&quot;0&quot;}\" data-image-title=\"68fcdff536e1e\" data-image-description=\"\" data-image-caption=\"\" data-medium-file=\"https:\/\/sosuaonline.net\/inicio\/wp-content\/uploads\/2025\/10\/68fcdff536e1e-300x161.jpeg\" data-large-file=\"https:\/\/sosuaonline.net\/inicio\/wp-content\/uploads\/2025\/10\/68fcdff536e1e.jpeg\" src=\"https:\/\/sosuaonline.net\/inicio\/wp-content\/uploads\/2025\/10\/68fcdff536e1e.jpeg\" alt=\"\" class=\"wp-image-108579\" style=\"width:303px;height:auto\" srcset=\"https:\/\/sosuaonline.net\/inicio\/wp-content\/uploads\/2025\/10\/68fcdff536e1e.jpeg 800w, https:\/\/sosuaonline.net\/inicio\/wp-content\/uploads\/2025\/10\/68fcdff536e1e-300x161.jpeg 300w, https:\/\/sosuaonline.net\/inicio\/wp-content\/uploads\/2025\/10\/68fcdff536e1e-768x412.jpeg 768w\" sizes=\"auto, (max-width: 800px) 100vw, 800px\" \/><\/figure>\n<\/div>\n\n\n<p id=\"m30132-30131-30133\">\u201cRecuerdo las hojas de zinc peque\u00f1itas en el cielo, volando. El viento arranc\u00f3 del suelo a la gente y a los animales\u201d. M\u00e1s o menos era lo que narraba Jos\u00e9, el hermano mayor de mi abuela, sobre el hurac\u00e1n San Zen\u00f3n, que afect\u00f3 a Santo Domingo en 1930. Era el primer var\u00f3n luego de su hermana mayor, o sus dos hermanas mayores, creo. As\u00ed que si mi abuela naci\u00f3 en 1932 y era la m\u00e1s peque\u00f1a de sus seis hermanos, Jos\u00e9 debi\u00f3 tener entre cuatro o seis a\u00f1os cuando vivi\u00f3 lo que sol\u00eda describir, cuando le preguntaban, como \u201cel cicl\u00f3n m\u00e1s fuerte que pas\u00f3 por Rep\u00fablica Dominicana\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p id=\"m30137-30136-30138\">Jos\u00e9 no era muy descriptivo, pero si algo no dejaba fuera de sus escuetos comentarios, era que en un momento hubo una calma (ojo del hurac\u00e1n) \u201cy todo el mundo sali\u00f3 de donde se hab\u00eda guarecido\u201d pensando que ya hab\u00eda pasado lo peor. \u201cPero despu\u00e9s vino la brisa al rev\u00e9s y acab\u00f3 con todo lo que quedaba\u201d. No s\u00e9 mucho c\u00f3mo sobrevivieron mis bisabuelos y sus hijos nacidos hasta ese momento, pero s\u00e9 que la calamidad fue mucha.<\/p>\n\n\n\n<p id=\"m30142-30141-30143\">En 1930 no hab\u00eda manera de saber que un viento fuerte y una lluvia intensa ser\u00edan el preludio del desastre que Jos\u00e9 contaba desde las remembranzas rescatadas de un ni\u00f1o asustado, viendo hojas de zinc peque\u00f1itas volando en el aire y de como casi todo lo que conoc\u00eda fue desaparecido de un momento a otro ese 3 de septiembre.<\/p>\n\n\n\n<p id=\"m30147-30146-30148\">La tierra arrasada por San Zen\u00f3n dej\u00f3 una hoja en blanco para quien en ese momento ten\u00eda menos de tres semanas como presidente de la Rep\u00fablica. En esa hoja escribir\u00eda un destino que hab\u00eda empezado a amasar desde su juventud, como un ladr\u00f3n de poca monta, y que mezclar\u00eda el futuro de un pa\u00eds a su megaloman\u00eda ansiosa de poder.<\/p>\n\n\n\n<p id=\"m30152-30151-30153\">San Zen\u00f3n dej\u00f3 unos 4 mil muertos. La dictadura de Rafael Leonidas Trujillo dej\u00f3 posiblemente, y seg\u00fan estimaciones no muy exactas, unas 30 mil personas muertas.<\/p>\n\n\n\n<p id=\"m30157-30156-30158\">***<\/p>\n\n\n\n<p id=\"m30162-30161-30163\">Ten\u00eda 17 a\u00f1os cuando el hurac\u00e1n George toc\u00f3 tierra en Santo Domingo. El d\u00eda antes de que sus vientos arrancaran el techo de zinc de la segunda planta de la casa de mi abuela, donde viv\u00eda uno de sus sobrinos, las monjas salesianas decidieron despacharnos temprano del polit\u00e9cnico. Esa noche se asegur\u00f3 que ese fen\u00f3meno natural no nos afectar\u00eda, que no nos preocuparamos. Sin embargo, varios periodistas y comentaristas de radio, inclu\u00eddo los que ten\u00edan acceso al internet en esa \u00e9poca (que eran los menos), aseguraban que est\u00e1bamos en riesgo.<\/p>\n\n\n\n<p id=\"m30167-30166-30168\">En ese momento mi abuela estaba en Estados Unidos, visitando a la familia que viv\u00eda all\u00e1. Llam\u00f3 asustada, nerviosa, pidi\u00e9ndole a mi t\u00eda, que viv\u00eda a pocos metros, que no nos dejara solos, que nos vigilara, que tomara precauciones. Ella ten\u00eda m\u00e1s informaci\u00f3n que nosotros.<\/p>\n\n\n\n<p id=\"m30172-30171-30173\">Mi t\u00edo menor, que en ese momento estaba en sus veintes, ni se inmut\u00f3. Al igual que el Gobierno de turno, dec\u00eda que no pasar\u00eda nada. Igual el sobrino de mi abuela, Danilo. Mi hermano, un adolescente de 15 a\u00f1os, ve\u00eda el asunto con indiferencia. Mi hermana y yo decidimos ir contra la actitud mayoritaria, y empezamos a recoger la ropa, guardarla en los closets, levantar colchones sobre sillas, ver qu\u00e9 hab\u00eda para comer. La energ\u00eda el\u00e9ctrica se interrumpi\u00f3 temprano. Ten\u00edamos un radio y compramos pilas. En alg\u00fan momento, el ambiente empez\u00f3 a ponerse raro. Todo se nubl\u00f3 y empez\u00f3 a llover, poco, y azotar un viento fuerte.<\/p>\n\n\n\n<p id=\"m30177-30176-30178\">A Danilo s\u00f3lo le dio tiempo de bajar su ropa y algunos enseres. Mi t\u00eda Nuris estaba con nosotros, pero tan asustada que quienes la conten\u00edan \u00e9ramos los adolescentes de la casa. Ella pas\u00f3 las peores horas del hurac\u00e1n en el ba\u00f1o, junto a la mascota de la casa, Bolito, un perro callejero sin cola que uno de mis primos le llev\u00f3 a mi abuela.<\/p>\n\n\n\n<p id=\"m30182-30181-30183\">Recuerdo el fuerte viento, el agua entrando por los espacios abiertos de las persianas, a Danilo, compungido, y con una expresi\u00f3n de tristeza sin consuelo. Mi t\u00edo menor, Roberto, se aventur\u00f3 a la calle, y cruz\u00f3 al frente. No vali\u00f3 que le dij\u00e9ramos que era peligroso. Supongo que las ganas de aventura le ganaban. En ese momento lo vi mirando fijo hacia arriba, luego nos mir\u00f3 desde ese otro lado y grit\u00f3 con todas sus fuerzas: \u201c\u00a1D\u00edganle a Danilo que el zinc se fue entero! \u00a1Se fue todo!\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p id=\"m30187-30186-30188\">Imagin\u00e9 las hojas de zinc que antes techaban la segunda planta, la casa de Danilo, como alas solitarias peque\u00f1itas, mecidas por el viento. Jos\u00e9 viv\u00eda a\u00fan. Estaba seguro en su casa, de techo de cemento, quiz\u00e1s recordando el temor que vivi\u00f3 en su infancia.<\/p>\n\n\n\n<p id=\"m30192-30191-30193\">Lo sorprendente despu\u00e9s del paso de ese hurac\u00e1n es que al d\u00eda siguiente el cielo estaba azul y despejado. Un sol radiante, calor. La sombra de los \u00e1rboles de la avenida no estaban, sus ramas hab\u00edan sido arrancadas. No hab\u00eda agua, ni energ\u00eda el\u00e9ctrica, y los pl\u00e1tanos y el hielo alcanzaron precios prohibitivos en los d\u00edas que siguieron.<\/p>\n\n\n\n<p id=\"m30197-30196-30198\">En casa el mayor estrago fue la peque\u00f1a casa de Danilo, constru\u00edda encima de la de mi abuela. Hab\u00eda muertos, miles de damnificados. Ese d\u00eda, mientras limpiabamos la casa y ponemos a secar lo mojado en el patio, en San Juan de la Maguana, el barrio La Mesopotamia era borrado del mapa por la corriente del r\u00edo San Juan, luego de que abrieran las compuertas de la presa de Sabaneta.<\/p>\n\n\n\n<p id=\"m30202-30201-30203\">Cuando me enter\u00e9 de la noticia record\u00e9 el rostro del director de la Defensa Civil, Elpidio B\u00e1ez. Dos d\u00edas antes hab\u00eda dicho que no pasar\u00eda nada. La cifra oficial de muertos del hurac\u00e1n George fue de 283 personas. De esa cantidad, se estima que 200 personas murieron en La Mesopotamia. Algunos medios de informaci\u00f3n cifraron los muertos en m\u00e1s de mil. Otros en unos 3 mil. Hasta hoy no existe consenso sobre cu\u00e1ntos perdieron la vida ante aquel fen\u00f3meno que \u201cno pasar\u00eda\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p id=\"m30207-30206-30208\">B\u00e1ez sigui\u00f3 en la pol\u00edtica. Fue electo por primera vez diputado en 2002, cuatro a\u00f1os despu\u00e9s del hurac\u00e1n George. Fue reelecto cuatro veces m\u00e1s para la misma posici\u00f3n, que ocup\u00f3 hasta el 2024, a\u00f1o que buscaba reelegirse nuevamente como legislador por quinta vez.<\/p>\n\n\n\n<p id=\"m30212-30211-30213\">***<\/p>\n\n\n\n<p id=\"m30217-30216-30218\">Las quejas se acumulan en X. Gente que se queja de la suspensi\u00f3n de labores porque \u201cno ha llovido lo suficiente\u201d. La tormenta Melissa tiene dos d\u00edas casi detenida en un espacio del mar Caribe, pero lo que era antes de ser tormenta est\u00e1 produciendo lluvias desde hace cuatro d\u00edas. Es un fen\u00f3meno err\u00e1tico. No parece tener un rumbo decidido, fijo, constante. Ha ido muy lento, y este viernes, cuando escribo lo m\u00e1s r\u00e1pido posible ante la amenaza de un apag\u00f3n que me deje sin internet (el inversor est\u00e1 da\u00f1ado desde la semana pasada) y me impida enviar este texto al editor de Ventana, Melissa parec\u00eda tomar fuerzas y tomar un rumbo al este-sureste.<\/p>\n\n\n\n<p id=\"m30222-30221-30223\">No se sabe qu\u00e9 pasar\u00e1 con certeza. Todos los pronosticadores andan algo dubitativos, pero aseguran que ser\u00e1 hurac\u00e1n ma\u00f1ana, s\u00e1bado, o sea, ayer cuando ustedes lean estas l\u00edneas. Y cuando ustedes lean estas l\u00edneas es posible que mucha gente en Hait\u00ed y Jamaica est\u00e9n bajo el azote de ese hurac\u00e1n.<\/p>\n\n\n\n<p id=\"m30227-30226-30228\">Nosotros, en Rep\u00fablica Dominicana, tenemos lluvia, mucha lluvia. Y gente buscando refugio, con su casa llena de agua y lodo. Gente que tiene el miedo de siempre, el miedo de perderlo todo y de convertirse en un damnificado permanente, viviendo en construcciones a mitad de hacer o improvisando un nuevo barrio porque las casas prometidas y la reubicaci\u00f3n anunciada nunca se hacen realidad. Ese es el origen, por ejemplo, del barrio Los Barracones de Los Alcarrizos (Canta La Reina), damnificados del hurac\u00e1n David, que afect\u00f3 a Rep\u00fablica Dominicana el 31 de agosto de 1979. Un barrio creado por la desidia gubernamental.<\/p>\n\n\n\n<p id=\"m30232-30231-30233\">Mientras est\u00e1 la incertidumbre y el desasosiego, la lluvia continua junto a los malos pron\u00f3sticos, mientras hay gente pensando sobre el chocolate caliente (\u00bfEs mejor hacerlo con agua o con leche?), la comida a domicilio, el supermercado, compartiendo videos de una inundaci\u00f3n de 2022 en las redes sociales para alarmar, obviando las inundaciones actuales en el interior del pa\u00eds, en el campo, en los barrios perif\u00e9ricos, en ese mundo lejano al centro urbano; y se habla del drenaje pluvial que se dice urgente, pero que no es urgente despu\u00e9s que cesa la lluvia, y veo el video de un alcalde con el agua hasta la cintura, acompa\u00f1ando a un personal que va a drenar el agua que se acumula hoy, pero se ha acumulado desde hace d\u00e9cadas en ese mismo lugar cuando llueve mucho.<\/p>\n\n\n\n<p id=\"m30237-30236-30238\">Ojal\u00e1 cuando lean este texto, ya no est\u00e9 lloviendo. Jos\u00e9 muri\u00f3 hace m\u00e1s de diez a\u00f1os, as\u00ed que ya no hay nadie a mi alrededor que hable sobre un hurac\u00e1n que hace 95 a\u00f1os arras\u00f3 con una peque\u00f1a ciudad que luego se llam\u00f3 Ciudad Trujillo por 31 a\u00f1os. Quiz\u00e1s Elpidio B\u00e1ez vuelva a ser electo diputado. Esperemos que no se vuelva a crear un barrio de damnificados.<\/p>\n\n\n\n<p id=\"m30242-30241-30243\">Danilo, el sobrino de mi abuela, sigue viviendo en el mismo lugar, en la segunda planta de la casa de mi abuela. El techo sigue siendo de zinc.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>\u201cRecuerdo las hojas de zinc peque\u00f1itas en el cielo, volando. El viento arranc\u00f3 del suelo a la gente y a los animales\u201d. M\u00e1s o menos era lo que narraba Jos\u00e9, el hermano mayor de mi abuela, sobre el hurac\u00e1n San Zen\u00f3n, que afect\u00f3 a Santo Domingo en 1930. Era el primer var\u00f3n luego de su hermana mayor, o sus dos hermanas mayores, creo. As\u00ed que si mi abuela naci\u00f3 en 1932 y era la m\u00e1s peque\u00f1a de sus seis hermanos, Jos\u00e9 debi\u00f3 tener entre cuatro o seis a\u00f1os cuando vivi\u00f3 lo que sol\u00eda describir, cuando le preguntaban, como \u201cel cicl\u00f3n m\u00e1s fuerte que pas\u00f3 por Rep\u00fablica Dominicana\u201d. Jos\u00e9 no era muy descriptivo, pero si algo no dejaba fuera de sus escuetos comentarios, era que en un momento hubo una calma (ojo del hurac\u00e1n) \u201cy todo el mundo sali\u00f3 de donde se hab\u00eda guarecido\u201d pensando que ya hab\u00eda pasado lo peor. \u201cPero despu\u00e9s vino la brisa al rev\u00e9s y acab\u00f3 con todo lo que quedaba\u201d. No s\u00e9 mucho c\u00f3mo sobrevivieron mis bisabuelos y sus hijos nacidos hasta ese momento, pero s\u00e9 que la calamidad fue mucha. En 1930 no hab\u00eda manera de saber que un viento fuerte y una lluvia intensa ser\u00edan el preludio del desastre que Jos\u00e9 contaba desde las remembranzas rescatadas de un ni\u00f1o asustado, viendo hojas de zinc peque\u00f1itas volando en el aire y de como casi todo lo que conoc\u00eda fue desaparecido de un momento a otro ese 3 de septiembre. La tierra arrasada por San Zen\u00f3n dej\u00f3 una hoja en blanco para quien en ese momento ten\u00eda menos de tres semanas como presidente de la Rep\u00fablica. En esa hoja escribir\u00eda un destino que hab\u00eda empezado a amasar desde su juventud, como un ladr\u00f3n de poca monta, y que mezclar\u00eda el futuro de un pa\u00eds a su megaloman\u00eda ansiosa de poder. San Zen\u00f3n dej\u00f3 unos 4 mil muertos. La dictadura de Rafael Leonidas Trujillo dej\u00f3 posiblemente, y seg\u00fan estimaciones no muy exactas, unas 30 mil personas muertas. *** Ten\u00eda 17 a\u00f1os cuando el hurac\u00e1n George toc\u00f3 tierra en Santo Domingo. El d\u00eda antes de que sus vientos arrancaran el techo de zinc de la segunda planta de la casa de mi abuela, donde viv\u00eda uno de sus sobrinos, las monjas salesianas decidieron despacharnos temprano del polit\u00e9cnico. Esa noche se asegur\u00f3 que ese fen\u00f3meno natural no nos afectar\u00eda, que no nos preocuparamos. Sin embargo, varios periodistas y comentaristas de radio, inclu\u00eddo los que ten\u00edan acceso al internet en esa \u00e9poca (que eran los menos), aseguraban que est\u00e1bamos en riesgo. En ese momento mi abuela estaba en Estados Unidos, visitando a la familia que viv\u00eda all\u00e1. Llam\u00f3 asustada, nerviosa, pidi\u00e9ndole a mi t\u00eda, que viv\u00eda a pocos metros, que no nos dejara solos, que nos vigilara, que tomara precauciones. Ella ten\u00eda m\u00e1s informaci\u00f3n que nosotros. Mi t\u00edo menor, que en ese momento estaba en sus veintes, ni se inmut\u00f3. Al igual que el Gobierno de turno, dec\u00eda que no pasar\u00eda nada. Igual el sobrino de mi abuela, Danilo. Mi hermano, un adolescente de 15 a\u00f1os, ve\u00eda el asunto con indiferencia. Mi hermana y yo decidimos ir contra la actitud mayoritaria, y empezamos a recoger la ropa, guardarla en los closets, levantar colchones sobre sillas, ver qu\u00e9 hab\u00eda para comer. La energ\u00eda el\u00e9ctrica se interrumpi\u00f3 temprano. Ten\u00edamos un radio y compramos pilas. En alg\u00fan momento, el ambiente empez\u00f3 a ponerse raro. Todo se nubl\u00f3 y empez\u00f3 a llover, poco, y azotar un viento fuerte. A Danilo s\u00f3lo le dio tiempo de bajar su ropa y algunos enseres. Mi t\u00eda Nuris estaba con nosotros, pero tan asustada que quienes la conten\u00edan \u00e9ramos los adolescentes de la casa. Ella pas\u00f3 las peores horas del hurac\u00e1n en el ba\u00f1o, junto a la mascota de la casa, Bolito, un perro callejero sin cola que uno de mis primos le llev\u00f3 a mi abuela. Recuerdo el fuerte viento, el agua entrando por los espacios abiertos de las persianas, a Danilo, compungido, y con una expresi\u00f3n de tristeza sin consuelo. Mi t\u00edo menor, Roberto, se aventur\u00f3 a la calle, y cruz\u00f3 al frente. No vali\u00f3 que le dij\u00e9ramos que era peligroso. Supongo que las ganas de aventura le ganaban. En ese momento lo vi mirando fijo hacia arriba, luego nos mir\u00f3 desde ese otro lado y grit\u00f3 con todas sus fuerzas: \u201c\u00a1D\u00edganle a Danilo que el zinc se fue entero! \u00a1Se fue todo!\u201d. Imagin\u00e9 las hojas de zinc que antes techaban la segunda planta, la casa de Danilo, como alas solitarias peque\u00f1itas, mecidas por el viento. Jos\u00e9 viv\u00eda a\u00fan. Estaba seguro en su casa, de techo de cemento, quiz\u00e1s recordando el temor que vivi\u00f3 en su infancia. Lo sorprendente despu\u00e9s del paso de ese hurac\u00e1n es que al d\u00eda siguiente el cielo estaba azul y despejado. Un sol radiante, calor. La sombra de los \u00e1rboles de la avenida no estaban, sus ramas hab\u00edan sido arrancadas. No hab\u00eda agua, ni energ\u00eda el\u00e9ctrica, y los pl\u00e1tanos y el hielo alcanzaron precios prohibitivos en los d\u00edas que siguieron. En casa el mayor estrago fue la peque\u00f1a casa de Danilo, constru\u00edda encima de la de mi abuela. Hab\u00eda muertos, miles de damnificados. Ese d\u00eda, mientras limpiabamos la casa y ponemos a secar lo mojado en el patio, en San Juan de la Maguana, el barrio La Mesopotamia era borrado del mapa por la corriente del r\u00edo San Juan, luego de que abrieran las compuertas de la presa de Sabaneta. Cuando me enter\u00e9 de la noticia record\u00e9 el rostro del director de la Defensa Civil, Elpidio B\u00e1ez. Dos d\u00edas antes hab\u00eda dicho que no pasar\u00eda nada. La cifra oficial de muertos del hurac\u00e1n George fue de 283 personas. De esa cantidad, se estima que 200 personas murieron en La Mesopotamia. Algunos medios de informaci\u00f3n cifraron los muertos en m\u00e1s de mil. Otros en unos 3 mil. Hasta hoy no existe consenso sobre cu\u00e1ntos perdieron la vida ante aquel fen\u00f3meno que \u201cno pasar\u00eda\u201d. B\u00e1ez sigui\u00f3 en la pol\u00edtica. Fue electo por primera vez diputado en 2002, cuatro a\u00f1os despu\u00e9s del hurac\u00e1n George. [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":9,"featured_media":108579,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"advanced_seo_description":"","jetpack_seo_html_title":"","jetpack_seo_noindex":false,"_jetpack_memberships_contains_paid_content":false,"footnotes":"","jetpack_publicize_message":"","jetpack_publicize_feature_enabled":true,"jetpack_social_post_already_shared":true,"jetpack_social_options":{"image_generator_settings":{"template":"highway","default_image_id":0,"font":"","enabled":false},"version":2}},"categories":[88],"tags":[],"class_list":["post-108578","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-noticias"],"jetpack_publicize_connections":[],"jetpack_featured_media_url":"https:\/\/sosuaonline.net\/inicio\/wp-content\/uploads\/2025\/10\/68fcdff536e1e.jpeg","jetpack_sharing_enabled":true,"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/sosuaonline.net\/inicio\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/108578","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/sosuaonline.net\/inicio\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/sosuaonline.net\/inicio\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/sosuaonline.net\/inicio\/wp-json\/wp\/v2\/users\/9"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/sosuaonline.net\/inicio\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=108578"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/sosuaonline.net\/inicio\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/108578\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":108580,"href":"https:\/\/sosuaonline.net\/inicio\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/108578\/revisions\/108580"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/sosuaonline.net\/inicio\/wp-json\/wp\/v2\/media\/108579"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/sosuaonline.net\/inicio\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=108578"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/sosuaonline.net\/inicio\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=108578"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/sosuaonline.net\/inicio\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=108578"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}