{"id":110155,"date":"2026-02-14T06:48:37","date_gmt":"2026-02-14T10:48:37","guid":{"rendered":"https:\/\/sosuaonline.net\/inicio\/?p=110155"},"modified":"2026-02-14T06:48:40","modified_gmt":"2026-02-14T10:48:40","slug":"rd-ante-la-urgencia-de-cuidar-la-salud-mental-opinion","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/sosuaonline.net\/inicio\/rd-ante-la-urgencia-de-cuidar-la-salud-mental-opinion\/","title":{"rendered":"RD ante la urgencia de cuidar la salud mental\u00a0(OPINION)"},"content":{"rendered":"<div class=\"wp-block-image\">\n<figure class=\"alignleft size-full\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"300\" height=\"168\" data-attachment-id=\"110156\" data-permalink=\"https:\/\/sosuaonline.net\/inicio\/rd-ante-la-urgencia-de-cuidar-la-salud-mental-opinion\/urg\/\" data-orig-file=\"https:\/\/sosuaonline.net\/inicio\/wp-content\/uploads\/2026\/02\/urg.png\" data-orig-size=\"300,168\" data-comments-opened=\"0\" data-image-meta=\"{&quot;aperture&quot;:&quot;0&quot;,&quot;credit&quot;:&quot;&quot;,&quot;camera&quot;:&quot;&quot;,&quot;caption&quot;:&quot;&quot;,&quot;created_timestamp&quot;:&quot;0&quot;,&quot;copyright&quot;:&quot;&quot;,&quot;focal_length&quot;:&quot;0&quot;,&quot;iso&quot;:&quot;0&quot;,&quot;shutter_speed&quot;:&quot;0&quot;,&quot;title&quot;:&quot;&quot;,&quot;orientation&quot;:&quot;0&quot;}\" data-image-title=\"urg\" data-image-description=\"\" data-image-caption=\"\" data-medium-file=\"https:\/\/sosuaonline.net\/inicio\/wp-content\/uploads\/2026\/02\/urg.png\" data-large-file=\"https:\/\/sosuaonline.net\/inicio\/wp-content\/uploads\/2026\/02\/urg.png\" src=\"https:\/\/sosuaonline.net\/inicio\/wp-content\/uploads\/2026\/02\/urg.png\" alt=\"\" class=\"wp-image-110156\" \/><\/figure>\n<\/div>\n\n\n<p>En gran parte del mundo, la salud mental y emocional ha dejado de ser un tema marginal para convertirse en una&nbsp;urgencia social&nbsp;evidente. Los cambios estructurales, econ\u00f3micos y sociales de las \u00faltimas d\u00e9cadas, junto a los impactos de la pandemia de COVID-19, han puesto de manifiesto un desaf\u00edo que afecta a miles de familias y que exige una respuesta colectiva mucho m\u00e1s robusta.<\/p>\n\n\n\n<p>En la Rep\u00fablica Dominicana, la salud mental y emocional se ha consolidado como una urgencia social&nbsp;que ya no puede seguir relegada. Detr\u00e1s de los discursos sobre bienestar y desarrollo humano, los datos revelan una realidad preocupante que afecta de manera directa a millones de personas y que tiene implicaciones profundas en la convivencia social, la productividad y la cohesi\u00f3n familiar. Con una poblaci\u00f3n estimada de 11.5 millones de habitantes, la magnitud del problema es innegable.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image\" id=\"attachment_766456\"><img decoding=\"async\" src=\"https:\/\/almomento.net\/wp-content\/uploads\/2022\/02\/El-autor-es-diputado.--e1770297274425-300x222.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-766456\" \/><figcaption class=\"wp-element-caption\">El autor es m\u00e9dico. Reside en Santo Domingo<\/figcaption><\/figure>\n\n\n\n<p>De acuerdo a las informaciones de la Organizaci\u00f3n Mundial de la Salud, y con estimaciones del Ministerio de Salud P\u00fablica (MSP), mas del 20 % de la poblaci\u00f3n dominicana ha presentado o presenta alg\u00fan trastorno de salud mental, lo que equivale a m\u00e1s de 2.3 millones de personas.<\/p>\n\n\n\n<p>Esta cifra confirma que los trastornos mentales no constituyen un fen\u00f3meno marginal, sino una ampliamente extendida que atraviesa distintos grupos sociales y etarios.<\/p>\n\n\n\n<p>Entre los trastornos m\u00e1s prevalentes se encuentra la&nbsp;<strong>ansiedad<\/strong>, considerada el principal problema de salud mental en el pa\u00eds. Seg\u00fan datos del MSP, la ansiedad afecta aproximadamente al 5.7 % de la poblaci\u00f3n, lo que representa unas 655,500 personas. Este trastorno suele manifestarse de forma persistente y silenciosa, afectando la capacidad de concentraci\u00f3n, el desempe\u00f1o laboral y las relaciones interpersonales.<\/p>\n\n\n\n<p>En segundo lugar se sit\u00faa la&nbsp;<strong>depresi\u00f3n<\/strong>, con una prevalencia estimada del 4.7 % de la poblaci\u00f3n, es decir, alrededor de 540,500 dominicanos y dominicanas. La depresi\u00f3n concentra cerca de una cuarta parte del total de los trastornos mentales identificados y constituye una de las principales causas de discapacidad emocional. Su impacto se agrava cuando no es diagnosticada ni tratada a tiempo, y mantiene una estrecha relaci\u00f3n con conductas suicidas.<\/p>\n\n\n\n<p>Otros trastornos de alto impacto incluyen el&nbsp;<strong>trastorno bipolar<\/strong>, cuya prevalencia internacional se sit\u00faa entre 1 % y 2 % de la poblaci\u00f3n. Aplicando estos rangos al contexto dominicano, se estima que entre 115,000 y 230,000 personas&nbsp;podr\u00edan vivir con esta condici\u00f3n, caracterizada por cambios extremos del estado de \u00e1nimo y una elevada carga familiar y social.<\/p>\n\n\n\n<p>El&nbsp;<strong>insomnio<\/strong>&nbsp;representa otro desaf\u00edo significativo. Aunque no siempre se clasifica como trastorno mental independiente, se estima que entre el 10 % y el 15 % de la poblaci\u00f3n, es decir, entre 1.15 y 1.72 millones de personas, experimenta dificultades persistentes para dormir.<\/p>\n\n\n\n<p>El insomnio act\u00faa como un factor de riesgo directo para la ansiedad, la depresi\u00f3n y el deterioro de la salud emocional.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Los trastornos del espectro psic\u00f3tico<\/strong>, como la esquizofrenia y psicosis afines, presentan una prevalencia estimada de 0.7 % a 1 %, lo que equivale a entre 80,500 y 115,000 personas. Aunque menos frecuentes, generan un alto impacto sanitario, social y econ\u00f3mico, y requieren atenci\u00f3n especializada contin\u00faa.<\/p>\n\n\n\n<p>Finalmente, un componente menos visible, pero igualmente relevante, es el&nbsp;<strong>trastorno de estr\u00e9s postraum\u00e1tico (TEPT)<\/strong>. En Rep\u00fablica Dominicana, el MSP reconoce esta condici\u00f3n como un problema asociado a experiencias traum\u00e1ticas, como violencia, accidentes, desastres naturales o crisis sanitarias, aunque no existen estad\u00edsticas nacionales oficiales que midan su prevalencia en la poblaci\u00f3n general.<\/p>\n\n\n\n<p>Esta ausencia de datos no implica baja incidencia; por el contrario, la evidencia internacional se\u00f1ala que el TEPT suele estar sub diagnosticado y frecuentemente coexiste con ansiedad, depresi\u00f3n e insomnio, lo que refuerza la necesidad de fortalecer la investigaci\u00f3n epidemiol\u00f3gica y la atenci\u00f3n especializada.<\/p>\n\n\n\n<p>El gasto p\u00fablico en Salud Mental&nbsp;se mantiene por debajo del 1 % del presupuesto de salud, muy por debajo de las recomendaciones internacionales, que proponen entre 5 % y 10 %. Esta brecha en la inversi\u00f3n limita seriamente la disponibilidad de servicios especializados y el acceso a tratamientos adecuados para quienes m\u00e1s lo necesitan.<\/p>\n\n\n\n<p>Esta realidad exige respuestas integrales que combinen educaci\u00f3n, pol\u00edticas p\u00fablicas, inversi\u00f3n sostenida y un cambio de percepci\u00f3n colectiva.<\/p>\n\n\n\n<p>Frente a este panorama, la salud mental y emocional debe asumirse como una prioridad nacional. Superar el estigma, ampliar la inversi\u00f3n p\u00fablica y garantizar el acceso oportuno a servicios especializados no es solo una responsabilidad del Estado, sino un compromiso colectivo.<\/p>\n\n\n\n<p>Ignorar esta realidad tiene un costo humano que la Rep\u00fablica Dominicana ya no puede permitirse.<\/p>\n\n\n\n<p><em>jpm-am<\/em><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>En gran parte del mundo, la salud mental y emocional ha dejado de ser un tema marginal para convertirse en una&nbsp;urgencia social&nbsp;evidente. Los cambios estructurales, econ\u00f3micos y sociales de las \u00faltimas d\u00e9cadas, junto a los impactos de la pandemia de COVID-19, han puesto de manifiesto un desaf\u00edo que afecta a miles de familias y que exige una respuesta colectiva mucho m\u00e1s robusta. En la Rep\u00fablica Dominicana, la salud mental y emocional se ha consolidado como una urgencia social&nbsp;que ya no puede seguir relegada. Detr\u00e1s de los discursos sobre bienestar y desarrollo humano, los datos revelan una realidad preocupante que afecta de manera directa a millones de personas y que tiene implicaciones profundas en la convivencia social, la productividad y la cohesi\u00f3n familiar. Con una poblaci\u00f3n estimada de 11.5 millones de habitantes, la magnitud del problema es innegable. De acuerdo a las informaciones de la Organizaci\u00f3n Mundial de la Salud, y con estimaciones del Ministerio de Salud P\u00fablica (MSP), mas del 20 % de la poblaci\u00f3n dominicana ha presentado o presenta alg\u00fan trastorno de salud mental, lo que equivale a m\u00e1s de 2.3 millones de personas. Esta cifra confirma que los trastornos mentales no constituyen un fen\u00f3meno marginal, sino una ampliamente extendida que atraviesa distintos grupos sociales y etarios. Entre los trastornos m\u00e1s prevalentes se encuentra la&nbsp;ansiedad, considerada el principal problema de salud mental en el pa\u00eds. Seg\u00fan datos del MSP, la ansiedad afecta aproximadamente al 5.7 % de la poblaci\u00f3n, lo que representa unas 655,500 personas. Este trastorno suele manifestarse de forma persistente y silenciosa, afectando la capacidad de concentraci\u00f3n, el desempe\u00f1o laboral y las relaciones interpersonales. En segundo lugar se sit\u00faa la&nbsp;depresi\u00f3n, con una prevalencia estimada del 4.7 % de la poblaci\u00f3n, es decir, alrededor de 540,500 dominicanos y dominicanas. La depresi\u00f3n concentra cerca de una cuarta parte del total de los trastornos mentales identificados y constituye una de las principales causas de discapacidad emocional. Su impacto se agrava cuando no es diagnosticada ni tratada a tiempo, y mantiene una estrecha relaci\u00f3n con conductas suicidas. Otros trastornos de alto impacto incluyen el&nbsp;trastorno bipolar, cuya prevalencia internacional se sit\u00faa entre 1 % y 2 % de la poblaci\u00f3n. Aplicando estos rangos al contexto dominicano, se estima que entre 115,000 y 230,000 personas&nbsp;podr\u00edan vivir con esta condici\u00f3n, caracterizada por cambios extremos del estado de \u00e1nimo y una elevada carga familiar y social. El&nbsp;insomnio&nbsp;representa otro desaf\u00edo significativo. Aunque no siempre se clasifica como trastorno mental independiente, se estima que entre el 10 % y el 15 % de la poblaci\u00f3n, es decir, entre 1.15 y 1.72 millones de personas, experimenta dificultades persistentes para dormir. El insomnio act\u00faa como un factor de riesgo directo para la ansiedad, la depresi\u00f3n y el deterioro de la salud emocional. Los trastornos del espectro psic\u00f3tico, como la esquizofrenia y psicosis afines, presentan una prevalencia estimada de 0.7 % a 1 %, lo que equivale a entre 80,500 y 115,000 personas. Aunque menos frecuentes, generan un alto impacto sanitario, social y econ\u00f3mico, y requieren atenci\u00f3n especializada contin\u00faa. 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