{"id":56490,"date":"2016-06-20T06:52:19","date_gmt":"2016-06-20T10:52:19","guid":{"rendered":"http:\/\/sosuaonline.net\/inicio\/?p=56490"},"modified":"2016-06-20T06:52:19","modified_gmt":"2016-06-20T10:52:19","slug":"la-delicuencia-mas-alla-de-la-represion","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/sosuaonline.net\/inicio\/la-delicuencia-mas-alla-de-la-represion\/","title":{"rendered":"La delicuencia m\u00e1s all\u00e1 de la represi\u00f3n"},"content":{"rendered":"<div><a href=\"http:\/\/sosuaonline.net\/inicio\/wp-content\/uploads\/2016\/06\/delicuencia.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" data-attachment-id=\"56491\" data-permalink=\"https:\/\/sosuaonline.net\/inicio\/la-delicuencia-mas-alla-de-la-represion\/delicuencia\/\" data-orig-file=\"https:\/\/sosuaonline.net\/inicio\/wp-content\/uploads\/2016\/06\/delicuencia.jpg\" data-orig-size=\"534,441\" data-comments-opened=\"0\" data-image-meta=\"{&quot;aperture&quot;:&quot;0&quot;,&quot;credit&quot;:&quot;&quot;,&quot;camera&quot;:&quot;&quot;,&quot;caption&quot;:&quot;&quot;,&quot;created_timestamp&quot;:&quot;0&quot;,&quot;copyright&quot;:&quot;&quot;,&quot;focal_length&quot;:&quot;0&quot;,&quot;iso&quot;:&quot;0&quot;,&quot;shutter_speed&quot;:&quot;0&quot;,&quot;title&quot;:&quot;&quot;,&quot;orientation&quot;:&quot;0&quot;}\" data-image-title=\"delicuencia\" data-image-description=\"\" data-image-caption=\"\" data-medium-file=\"https:\/\/sosuaonline.net\/inicio\/wp-content\/uploads\/2016\/06\/delicuencia-300x248.jpg\" data-large-file=\"https:\/\/sosuaonline.net\/inicio\/wp-content\/uploads\/2016\/06\/delicuencia.jpg\" class=\"aligncenter size-full wp-image-56491\" src=\"http:\/\/sosuaonline.net\/inicio\/wp-content\/uploads\/2016\/06\/delicuencia.jpg\" alt=\"delicuencia\" width=\"534\" height=\"441\" srcset=\"https:\/\/sosuaonline.net\/inicio\/wp-content\/uploads\/2016\/06\/delicuencia.jpg 534w, https:\/\/sosuaonline.net\/inicio\/wp-content\/uploads\/2016\/06\/delicuencia-300x248.jpg 300w\" sizes=\"auto, (max-width: 534px) 100vw, 534px\" \/><\/a>La delincuencia en la Rep\u00fablica Dominicana se ha desbordado hasta el terror. Las personas que transitan por las calles o descansan en sus hogares viven en un estado de inseguridad y temor. <!--more-->La reacci\u00f3n de las autoridades ante el clamor de la poblaci\u00f3n ha sido desplegar la fuerza del orden p\u00fablico para intensificar la represi\u00f3n contra la delincuencia, medida que reduce por momento la capacidad operativa de los malhechores. Estos se recogen un poco temporalmente, ganan tiempo, se reorganizan y luego reaparecen con mayor sa\u00f1a y contundencia.<\/div>\n<div><\/div>\n<div>Hist\u00f3ricamente hemos visto la delincuencia solo como una cuesti\u00f3n de fuerza, cuando debe ser vista como un problema social. El tratamiento frontal y represivo de la delincuencia solo es una parte del abordaje del problema. Lanzar m\u00e1s polic\u00edas y guardias a las calles, con mejores armas y mayor capacidad de movilizaci\u00f3n, simplemente amortigua de forma moment\u00e1nea la delincuencia, un grave problema social amenazante y destructivo que mantiene sus ramificaciones y su fuerza.<\/div>\n<div><\/div>\n<div>Los actos hostiles, crueles, violentos e impregnados de barbarie e indolencia que derivan de la delincuencia son una realidad que desconcierta y espanta. Tendemos a limitar la compresi\u00f3n de este monstruo social a comportamientos individuales, encarnados en personas aisladas como si solo se tratara de voluntades particulares que han decidido cometer cr\u00edmenes y tropel\u00edas por el solo hecho de imponer el imperio de la maldad. Esta no es la comprensi\u00f3n m\u00e1s acabada del problema de la delincuencia.<\/div>\n<div><\/div>\n<div>Tenemos que abocarnos a una compresi\u00f3n m\u00e1s integral y amplia de las causas que generan la delincuencia en nuestro pa\u00eds, lo que implica integrar una diversidad de programas que tienen que ver con la formaci\u00f3n y la educaci\u00f3n ciudadana. Se trata de programas que tengan como objetivo atacar las causas estructurales que propician la delincuencia. Programas que nos involucren a todos y que contemplen un acercamiento y una mejor compresi\u00f3n de la delincuencia de parte de quienes no hemos sido se\u00f1alados como delincuentes.<\/div>\n<div><\/div>\n<div>Abordar la delincuencia de manera directa, frontal y combativa es el tratamiento que tiene el costo social m\u00e1s bajo para enfrentar el problema, pero es al mismo tiempo el menos duradero y seguro. Existe otro tratamiento m\u00e1s caro y efectivo que tiene un costo social y pol\u00edtico m\u00e1s elevado, pero que siempre ha sido prorrogado o ignorado. La delincuencia es problema social y humano que nos perturba y nos afecta a todos, su abordaje en la b\u00fasqueda de soluciones tiene que involucrarnos a todos.<\/p>\n<p>Mientras m\u00e1s amplio y accesible es el espacio para una persona integrarse a una vida social digna y decente, a trav\u00e9s de los mecanismos que debe propiciar la estructura social, menos son las posibilidades que tiene de caer en la delincuencia.<\/p><\/div>\n<div><\/div>\n<div>Ese espacio social de oportunidades, de participaci\u00f3n y desarrollo personal y humano, regularmente lo manejamos nosotros, quienes no estamos se\u00f1alados como delincuentes, por lo que somos nosotros los responsables de abrir ese espacio. Cuando lo cerramos, cuando lo convertimos en un cerco demarcado por la miseria, la desigualdad y la exclusi\u00f3n, simplemente debemos reconocer que estamos generando la delincuencia que nos asalta, nos ataca y nos quita la paz. Cuando el cerco social se enfatiza con la raya que marca la fuerza (guardias y polic\u00edas), entonces la rabia y la impotencia generan m\u00e1s violencia que se expresa a trav\u00e9s de actos delictivos que nosotros llamamos antisociales.<\/div>\n<div><\/div>\n<div>El delincuente que se persigue y reprime es el joven con menos oportunidad para estudiar, para alimentarse, para recrearse y formarse de manera segura y saludable. Quienes no estamos se\u00f1alados como delincuentes vivimos en una sociedad que tiene la ley, la fuerza de los medios, los mecanismos de represi\u00f3n y control, la justificaci\u00f3n moral y social para exigir paz y disfrutarla en condiciones de vidas holgadas y con promisorias expectativas.<\/div>\n<div><\/div>\n<div>Estamos llamados desde nuestros diferentes espacios a desarrollar una cultura de participaci\u00f3n, de acercamiento social. Si los que est\u00e1n arriba no est\u00e1n dispuestos a compartir parte de su bienestar con los que est\u00e1n abajo, los que est\u00e1n abajo se tomar\u00e1n todos los riesgos por compartir su malestar y su desgracia con quienes est\u00e1n arriba.<\/div>\n<div><\/div>\n<div>La delincuencia dominicana solo ser\u00e1 superable si nos abocamos a comprenderla, si pagamos con el tributo de mejores niveles de equidad el costo social de la paz, si hacemos compromisos solidarios con la vida en su m\u00e1s amplio sentido y si hacemos los cambios que se necesitan para hacer posible la convivencia de todos. La delincuencia no es un problema de \u201cellos\u201d. Es un problema de todos.<\/div>\n<div><\/div>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<div>Por\u00a0<strong><a title=\"Entradas de Tom\u00e1s G\u00f3mez Bueno\" href=\"http:\/\/hoy.com.do\/author\/tomas-gomez-bueno\/\" rel=\"author\">TOM\u00c1S G\u00d3MEZ BUENO<\/a><\/strong><\/div>\n<div>t.gomezbueno[@]hoy.com.do<\/div>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>La delincuencia en la Rep\u00fablica Dominicana se ha desbordado hasta el terror. Las personas que transitan por las calles o descansan en sus hogares viven en un estado de inseguridad y temor.<\/p>\n","protected":false},"author":12,"featured_media":56491,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"advanced_seo_description":"","jetpack_seo_html_title":"","jetpack_seo_noindex":false,"_jetpack_memberships_contains_paid_content":false,"footnotes":"","jetpack_publicize_message":"","jetpack_publicize_feature_enabled":true,"jetpack_social_post_already_shared":true,"jetpack_social_options":{"image_generator_settings":{"template":"highway","default_image_id":0,"font":"","enabled":false},"version":2}},"categories":[312],"tags":[],"class_list":["post-56490","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-comentando-online"],"jetpack_publicize_connections":[],"jetpack_featured_media_url":"https:\/\/sosuaonline.net\/inicio\/wp-content\/uploads\/2016\/06\/delicuencia.jpg","jetpack_sharing_enabled":true,"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/sosuaonline.net\/inicio\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/56490","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/sosuaonline.net\/inicio\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/sosuaonline.net\/inicio\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/sosuaonline.net\/inicio\/wp-json\/wp\/v2\/users\/12"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/sosuaonline.net\/inicio\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=56490"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/sosuaonline.net\/inicio\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/56490\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":56492,"href":"https:\/\/sosuaonline.net\/inicio\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/56490\/revisions\/56492"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/sosuaonline.net\/inicio\/wp-json\/wp\/v2\/media\/56491"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/sosuaonline.net\/inicio\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=56490"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/sosuaonline.net\/inicio\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=56490"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/sosuaonline.net\/inicio\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=56490"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}