{"id":66458,"date":"2017-05-21T09:49:37","date_gmt":"2017-05-21T13:49:37","guid":{"rendered":"http:\/\/sosuaonline.net\/inicio\/?p=66458"},"modified":"2017-05-21T09:49:37","modified_gmt":"2017-05-21T13:49:37","slug":"la-comida-del-futuro","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/sosuaonline.net\/inicio\/la-comida-del-futuro\/","title":{"rendered":"La comida del futuro"},"content":{"rendered":"<div id=\"paragraph_1\">\n<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" data-attachment-id=\"66459\" data-permalink=\"https:\/\/sosuaonline.net\/inicio\/la-comida-del-futuro\/algas-comida_0\/\" data-orig-file=\"https:\/\/sosuaonline.net\/inicio\/wp-content\/uploads\/2017\/05\/algas-comida_0.jpg\" data-orig-size=\"400,300\" data-comments-opened=\"0\" data-image-meta=\"{&quot;aperture&quot;:&quot;0&quot;,&quot;credit&quot;:&quot;&quot;,&quot;camera&quot;:&quot;&quot;,&quot;caption&quot;:&quot;&quot;,&quot;created_timestamp&quot;:&quot;0&quot;,&quot;copyright&quot;:&quot;&quot;,&quot;focal_length&quot;:&quot;0&quot;,&quot;iso&quot;:&quot;0&quot;,&quot;shutter_speed&quot;:&quot;0&quot;,&quot;title&quot;:&quot;&quot;,&quot;orientation&quot;:&quot;0&quot;}\" data-image-title=\"algas-comida_0\" data-image-description=\"\" data-image-caption=\"\" data-medium-file=\"https:\/\/sosuaonline.net\/inicio\/wp-content\/uploads\/2017\/05\/algas-comida_0-300x225.jpg\" data-large-file=\"https:\/\/sosuaonline.net\/inicio\/wp-content\/uploads\/2017\/05\/algas-comida_0.jpg\" class=\" wp-image-66459 alignleft\" src=\"http:\/\/sosuaonline.net\/inicio\/wp-content\/uploads\/2017\/05\/algas-comida_0.jpg\" alt=\"\" width=\"300\" height=\"225\" srcset=\"https:\/\/sosuaonline.net\/inicio\/wp-content\/uploads\/2017\/05\/algas-comida_0.jpg 400w, https:\/\/sosuaonline.net\/inicio\/wp-content\/uploads\/2017\/05\/algas-comida_0-300x225.jpg 300w\" sizes=\"auto, (max-width: 300px) 100vw, 300px\" \/>A\u00f1o 2040. Un cliente se dirige a su restaurante favorito dispuesto a comerse una hamburguesa de ternera que el establecimiento publicita como \u201csuculenta, fabricada en un tubo de ensayo a partir de c\u00e9lulas madre de vaca, sin nada de grasas\u201d.<strong> <!--more-->Desde la cocina llega el sonido de unaimpresora 3D\u00a0que inyecta a toda m\u00e1quina los ingredientes de los raviolis rellenos de setas que han comandado en la mesa contigua<\/strong>, mientras el cocinero prepara en el pase una salsa con unas hojas de albahaca reci\u00e9n cogidas del huerto vertical que ocupa una pared completa a la entrada del local. La hamburguesa llega en su punto a la mesa, y nuestro comensal se dispone a devorarla no sin antes hacerle una foto y chequear en una <em>app<\/em> de su m\u00f3vil que est\u00e1 a punto de consumir 469 kilocalor\u00edas<\/p>\n<\/div>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<div class=\"roba1_movil custom_param\">\u00a0La escena es menos futurista de lo que podr\u00eda parecer. De hecho, la hamburguesa in vitro ya se ha inventado. Fabricar esta pieza de carne picada en un laboratorio cost\u00f3 250.000 euros, adem\u00e1s del esfuerzo intelectual de muchos investigadores.<strong> Sus art\u00edfices, cient\u00edficos de la Universidad de Maastricht (Holanda), emplearon c\u00e9lulas madre de vaca<\/strong>, es decir, aquellas a partir de las cuales se forma el m\u00fasculo nuevo cuando el animal\u00a0crece o se lesiona.<\/div>\n<div id=\"paragraph_2\">\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Mark Post, profesor de Fisiolog\u00eda Vascular de la citada universidad, lider\u00f3 el experimento. Para lograrlo evitando cualquier posible contaminaci\u00f3n, puso las c\u00e9lulas en un caldo de cultivo con antibi\u00f3ticos, y estas empezaron a dividirse autoorganiz\u00e1ndose en fibras musculares. <strong>Era la primera piedra de un prometedor mercado de alimentos probeta.<\/strong><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>La hamburguesa de laboratorio, que fue degustada en Londres por expertos culi\u00adnarios, tiene las mismas caracter\u00edsticas biol\u00f3gicas y parecido sabor a la natural, pero con mucha menos grasa en el m\u00fasculo. Seg\u00fan algunos cient\u00edficos,<strong> producir carne in vitro es el mejor sistema para garantizar una alimentaci\u00f3n completa a los 9.000 millones de habitantes que tendr\u00e1 el planeta en 2050<\/strong>, pues es imposible pensar en ampliar la superficie de suelo dedicada al ganado. Y esta tecnolog\u00eda reduce dr\u00e1sticamente la emisi\u00f3n de<\/p>\n<p>invernadero\u00a0a la atm\u00f3sfera provocada por las flatulencias del ganado.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>El medio ambiente tambi\u00e9n saldr\u00e1 beneficiado si se cumple el pron\u00f3stico de que, para dentro de 35 a\u00f1os, muchas casas y edificios de viviendas en el mundo cuenten con huertos verticales para abastecer de hierbas arom\u00e1ticas, verduras y frutas a los futuros urbanitas. Todo apunta a que <strong>esta migraci\u00f3n de la agricultura del mundo rural a las metr\u00f3polis ser\u00e1 ine\u00advitable, como ya suger\u00eda en 1999 Dickson Despommier, profesor de la universidad neoyorquina de Columbia<\/strong>. En el sistema que concibi\u00f3, las plantas se cultivan mediante hidropon\u00eda, un m\u00e9todo que emplea soluciones minerales en lugar de suelo y que, seg\u00fan sus c\u00e1lculos, permitir\u00eda un ahorro considerable de\u00a0agua.<\/p>\n<p>gases de efecto<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>En este sentido, los visitantes de la ciudad sueca de Link\u00f6ping podr\u00e1n ver en un par de a\u00f1os una granja vertical instalada en una torre con forma de tronco de cono, construida por la firma Plantagon. El proyecto no invade suelo urbano a la vez que reduce costes en la producci\u00f3n de alimentos, que se hace de modo m\u00e1s ecol\u00f3gico, y <strong>ofrece opciones de reciclar agua y resi\u00adduos.<\/strong> Sin olvidar que este tipo de iniciativas evita el transporte de comida, que se consume all\u00ed donde se obtiene.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>La biotecnolog\u00eda jugar\u00e1 un papel destacado a la hora de confeccionar el men\u00fa del futuro. El bi\u00f3logo Eduardo Blumwald, de la Universidad de California en Davis, no tiene duda de que<strong> los cultivos transg\u00e9nicos podr\u00edan ser la soluci\u00f3n para que los agricultores sigan obteniendo alimentos en terrenos cada vez m\u00e1s peque\u00f1os<\/strong>, as\u00ed como en otros poco productivos a causa de repetidas\u00a0sequ\u00edas.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Por otro lado, incluso en suelos f\u00e9rtiles, uno de los retos de futuro de la agrigen\u00f3mica es conseguir variedades de plantas m\u00e1s eficientes, que den m\u00e1s frutos y enfermen menos, para aumentar la producci\u00f3n sin incrementar los recursos de espacio, agua y abono invertidos al cultivarlas. La biotecnolog\u00eda <strong>permite crear alimentos nuevos, como un arroz con betacarotenos \u2013llamado arroz dorado\u2013 que evita d\u00e9ficits vitam\u00ednicos<\/strong>; y zanahorias\u00a0con calcio, como suger\u00eda hace unos a\u00f1os un estudio en la revista<em> PNAS<\/em>.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Por su parte, el carrito de la compra amenaza con variar su contenido en los pr\u00f3ximos a\u00f1os.<strong>Puede que ni el chocolate, ni el caf\u00e9, ni los cacahuetes est\u00e9n en los supermercados en unas d\u00e9cadas si el cambio clim\u00e1tico\u00a0no se detiene<\/strong>. Lo que s\u00ed tomaremos a menudo en un futuro no muy lejano, seg\u00fan las previsiones de muchos expertos, ser\u00e1n algas y saltamontes, grillos y huevos de hormigas, entre otras <em>delicatessen<\/em> entomol\u00f3gicas.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Y, c\u00f3mo no, medusas, que, si proliferan como lo est\u00e1n haciendo ya en el Mediterr\u00e1neo, el golfo de M\u00e9xico y el mar Negro, causar\u00e1n una merma del pescado que ahora comemos habitualmente. Incluso nos podr\u00eda obligar a renunciar para siempre al caviar si, como ha ocurrido en el mar Caspio, conducen a los esturiones a la\u00a0extinci\u00f3n. A cambio, <strong>degustaremos helados de medusa y otras chucher\u00edas efectistas que ya preparan algunos chefs y que no destacan precisamente por su sabor.<\/strong><\/p>\n<\/div>\n<div id=\"paragraph_3\">\n<figure class=\"pull-right\"><img decoding=\"async\" class=\"imgContent small_img pull-right\" src=\"http:\/\/estaticos.muyinteresante.es\/media\/cache\/400x300_thumb\/uploads\/images\/article\/56654aa05bafe84648dc683c\/comida-futuro.jpg\" alt=\"saltamontes\" \/><\/figure>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Del asunto de cocinar podr\u00edan ocuparse robochefs como Motoman SDA-10, un androide que en lugar de brazos luce dos grandes esp\u00e1tulas con las que elabora su plato estrella: el okonomiyaki, una receta nipona que consiste en una masa con varios ingredientes pasados por la plancha y que en Europa se conoce como pizza\u00a0japonesa. Por su parte,<strong> en el laboratorio de algoritmos y sistemas de aprendizaje de Lausana, en Suiza, han desarrollado el robot Chief Cook, que no tiene competidor entre los aut\u00f3matas a la hora de preparar tortillas de jam\u00f3n y queso gruyer.<\/strong> Lo m\u00e1s interesante es que le basta con ver un par de veces a un cocinero crear una nueva receta para aprenderla y reproducirla en pocos minutos.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Pero pocos disposi\u00adtivos han cautivado tanto la imaginaci\u00f3n de los profesionales de la industria alimentaria como las impresoras 3D. Seg\u00fan Hod Lipson, profesor de Ingenier\u00eda de la Universidad de Columbia y coautor del libro <em>Fabricated: The New World of 3D Printing<\/em>,<strong> las m\u00e1quinas capaces de imprimir productos comestibles ser\u00e1n el aut\u00e9ntico bombazo en las aplicaciones de esta tecnolog\u00eda<\/strong>. Con una de ellas en la cocina podremos elaborar cualquier receta, desde una enchilada mexicana hasta la musaka griega, a partir de una inmensa base de datos online y contando solo con el cartucho que necesita cada plato.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>El sistema podr\u00eda ser tan preciso que permitir\u00eda personalizar una receta para cada comensal con el fin, por ejemplo, de eliminar ingredientes en funci\u00f3n de las alergias alimentarias; y <strong>hasta imprimir el almuerzo teniendo en cuenta las necesidades nutricionales del individuo.<\/strong>Los chefs de alta gastronom\u00eda tambi\u00e9n disfrutar\u00e1n de este nuevo modo de cocinar. Entre otras cosas porque podr\u00e1n imprimir una pieza de coco con la forma deseada, colorear las comidas c\u00e9lula a c\u00e9lula a su antojo y controlar con m\u00e1s precisi\u00f3n el sabor de un plato <em>gota a gota.<\/em><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Si se consigue que los cabezales de la impresora funcionen con precisi\u00f3n milim\u00e9trica, se dar\u00edan interesantes posibilidades est\u00e9ticas a la hora de dise\u00f1ar los platos. A esto se suma que para algunos colectivos la nueva tecnolog\u00eda podr\u00eda aportar calidad de vida. En Alemania,<strong> la compa\u00f1\u00eda Biozoon est\u00e1 trabajando con estas impresoras 3D para elaborar comidas m\u00e1s variadas y sabrosas<\/strong> dirigidas a personas mayores\u00a0que tienen problemas para masticar o tragar y que, a consecuencia, sufren desnutrici\u00f3n.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>La comida impresa podr\u00eda enriquecerse con prote\u00ednas, vitaminas y minerales acordes con los requerimientos de cada anciano.<strong> La NASA tambi\u00e9n cuenta con usar estos dispositivos para alimentar a sus futuros viajeros espaciales.<\/strong> Y en el ej\u00e9rcito estadounidense pretenden cambiar las cocinas de batalla por impresoras con cartuchos cargados de\u00a0prote\u00ednas y electrolitos que repongan las fuerzas del pelot\u00f3n.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>La nanotecnolog\u00eda actual permite fabricar paquetes y envases activos e inteligentes que controlan, por ejemplo, la difusi\u00f3n de los gases que se producen cuando un alimento deja de estar fresco y avisan mediante un simple cambio de color de que est\u00e1 en mal estado o contiene\u00a0bacterias. <strong>En Espa\u00f1a varios investigadores trabajan en el proyecto Sensopack, donde desarrollan un indicador colorim\u00e9trico imprimible que sea capaz de modificar su tonalidad a medida que se deteriore un producto c\u00e1rnico envasado<\/strong>. Adem\u00e1s, los nanomateriales fabricados en la escala de la milmillon\u00e9sima de un metro pueden ayudar a conservar los alimentos durante m\u00e1s tiempo y con menos p\u00e9rdida de cualidades, a base de dispersar agentes antimicrobianos.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Y es que en el terreno gastron\u00f3mico, el tama\u00f1o cuenta. Con nanoingredientes manejados a escala de \u00e1tomos y mol\u00e9culas se pueden mejorar las propiedades de lo que nos llevamos a la boca y<strong> regular el contenido graso de la comida o agregar\u00a0vitaminas<\/strong>, antioxidantes e incluso aceites saludables a trav\u00e9s de la microencapsulaci\u00f3n.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Entre otras cosas, los cient\u00edficos est\u00e1n trabajando en alimentos con bajo contenido en sodio pero que incorporan nanocristales de sal, de modo que <strong>permiten aumentar la superficie de contacto del cloruro s\u00f3dico con las papilas gustativas de la lengua<\/strong>, y de esta forma aportan con \u00ednfimas cantidades el mismo sabor que un generoso pu\u00f1ado de sal de mesa. Buena noticia para los\u00a0hipertensos.<\/p>\n<\/div>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>A\u00f1o 2040. 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