{"id":80833,"date":"2021-03-14T09:21:14","date_gmt":"2021-03-14T13:21:14","guid":{"rendered":"http:\/\/sosuaonline.net\/inicio\/?p=80833"},"modified":"2021-03-14T09:21:19","modified_gmt":"2021-03-14T13:21:19","slug":"por-que-las-reuniones-por-zoom-cansan-mas-que-las-presenciales","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/sosuaonline.net\/inicio\/por-que-las-reuniones-por-zoom-cansan-mas-que-las-presenciales\/","title":{"rendered":"Por qu\u00e9 las reuniones por Zoom cansan m\u00e1s que las presenciales"},"content":{"rendered":"\n<div class=\"wp-block-image\"><figure class=\"alignleft size-large\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"330\" height=\"170\" data-attachment-id=\"80834\" data-permalink=\"https:\/\/sosuaonline.net\/inicio\/por-que-las-reuniones-por-zoom-cansan-mas-que-las-presenciales\/por-que-las-reuniones-por-zoom-cansan-mas-que-las-presenciales\/\" data-orig-file=\"https:\/\/sosuaonline.net\/inicio\/wp-content\/uploads\/2021\/03\/por-que-las-reuniones-por-zoom-cansan-mas-que-las-presenciales.jpeg\" data-orig-size=\"330,170\" data-comments-opened=\"0\" data-image-meta=\"{&quot;aperture&quot;:&quot;0&quot;,&quot;credit&quot;:&quot;&quot;,&quot;camera&quot;:&quot;&quot;,&quot;caption&quot;:&quot;&quot;,&quot;created_timestamp&quot;:&quot;0&quot;,&quot;copyright&quot;:&quot;&quot;,&quot;focal_length&quot;:&quot;0&quot;,&quot;iso&quot;:&quot;0&quot;,&quot;shutter_speed&quot;:&quot;0&quot;,&quot;title&quot;:&quot;&quot;,&quot;orientation&quot;:&quot;0&quot;}\" data-image-title=\"por-que-las-reuniones-por-zoom-cansan-mas-que-las-presenciales\" data-image-description=\"\" data-image-caption=\"\" data-medium-file=\"https:\/\/sosuaonline.net\/inicio\/wp-content\/uploads\/2021\/03\/por-que-las-reuniones-por-zoom-cansan-mas-que-las-presenciales-300x155.jpeg\" data-large-file=\"https:\/\/sosuaonline.net\/inicio\/wp-content\/uploads\/2021\/03\/por-que-las-reuniones-por-zoom-cansan-mas-que-las-presenciales.jpeg\" src=\"http:\/\/sosuaonline.net\/inicio\/wp-content\/uploads\/2021\/03\/por-que-las-reuniones-por-zoom-cansan-mas-que-las-presenciales.jpeg\" alt=\"\" class=\"wp-image-80834\" srcset=\"https:\/\/sosuaonline.net\/inicio\/wp-content\/uploads\/2021\/03\/por-que-las-reuniones-por-zoom-cansan-mas-que-las-presenciales.jpeg 330w, https:\/\/sosuaonline.net\/inicio\/wp-content\/uploads\/2021\/03\/por-que-las-reuniones-por-zoom-cansan-mas-que-las-presenciales-300x155.jpeg 300w\" sizes=\"auto, (max-width: 330px) 100vw, 330px\" \/><\/figure><\/div>\n\n\n\n<p>El reclamo de una comunidad budista de Barcelona para captar clientes interesados en pasar un tiempo aislados entre las silenciosas paredes de su monasterio recoge un estado de \u00e1nimo cuyo enunciado habr\u00eda sido diferente sin la pandemia de por medio. \u201c\u00bfCansado de tantas reuniones por Meet, Zoom o Teams? Si necesitas desconectar, respirar aire puro y reequilibrarte por dentro, \u00a1reg\u00e1late un Retiro de Paz Interior y renueva tus energ\u00edas!\u201d, dice el mensaje. Los psic\u00f3logos prestan cada vez m\u00e1s atenci\u00f3n a los efectos de este cambio de h\u00e1bitos de millones de empleados, acelerado por la emergencia sanitaria del coronavirus. Un estudio publicado por el laboratorio de interacci\u00f3n humana de la Universidad de Stanford bautiza el fen\u00f3meno como \u201cfatiga de Zoom\u201d, y advierte de que el mosaico de caras con las que interactuamos de cerca, anclados a una silla, con dificultades para captar el lenguaje no verbal, y con nuestro rostro expuesto al escrutinio del resto y a nuestra propia autoevaluaci\u00f3n en la pantalla, genera un estr\u00e9s adicional.<\/p>\n\n\n\n<p>Su autor, Jeremy Bailenson, lo compara con la incomodidad del ascensor, donde se rompen las normas no escritas sobre la distancia a guardar con los extra\u00f1os y la reacci\u00f3n natural es desviar la mirada para minimizar el contacto visual y compensar ese exceso de cercan\u00eda. \u201cEn Zoom sucede lo contrario. En una reuni\u00f3n normal, independientemente de qui\u00e9n est\u00e9 hablando, cada persona est\u00e1 mirando directamente a los ojos de los otros\u201d, explica. No solo eso, el ascensor virtual es tambi\u00e9n un inmenso espejo donde nos vemos reflejados. Para Bailenson, es parecido a que un asistente nos siga durante ocho horas de jornada laboral cargando un espejo en el que vemos nuestra cara mientras trabajamos.<\/p>\n\n\n\n<p>Solucionarlo es sencillo: basta con cambiar la configuraci\u00f3n para no vernos, pero la opci\u00f3n predeterminada es ver el resultado de c\u00f3mo nos enfoca nuestra propia c\u00e1mara. \u00bfPor qu\u00e9 es esto negativo? Seg\u00fan la investigaci\u00f3n, porque la autoevaluaci\u00f3n constante puede ser estresante, especialmente en las mujeres: cita un estudio por el cual un grupo de ellas reaccion\u00f3 prestando m\u00e1s atenci\u00f3n al verse a s\u00ed mismas en un v\u00eddeo en directo. Ning\u00fan trabajo de campo ha abordado qu\u00e9 sucede cuando esa exposici\u00f3n se prolonga durante horas d\u00eda tras d\u00eda. \u201cLos usuarios de Zoom ven reflejos de s\u00ed mismos con una frecuencia y duraci\u00f3n sin precedentes (salvo para aquellos que trabajan en estudios de danza llenos de espejos)\u201d, explica el investigador.<\/p>\n\n\n\n<p>El esfuerzo de comunicaci\u00f3n tambi\u00e9n es m\u00e1s elevado si se compara con el que requiere una llamada telef\u00f3nica. El trabajo de la universidad estadounidense cita experimentos que prueban que se habla a un volumen un 15% m\u00e1s elevado cuando se interviene a trav\u00e9s de la videoconferencia, y se\u00f1ala que se suple la falta de cercan\u00eda f\u00edsica exagerando el lenguaje no verbal con movimientos de cabeza, al asentir con m\u00e1s insistencia, o mirando fijamente a la c\u00e1mara. Adem\u00e1s, resulta m\u00e1s complicado interpretar las miradas y se\u00f1ales del otro que en persona, lo que genera un esfuerzo extra por descifrarlas.<\/p>\n\n\n\n<p>Otra molestia de la que no siempre son conscientes los empleados que teletrabajan es que la videoconferencia es una forma de comunicaci\u00f3n est\u00e1tica, que a diferencia de las conversaciones telef\u00f3nicas o en persona, no permite caminar a la vez, convirti\u00e9ndola en menos natural. David Michael Hough, director de Educaci\u00f3n en la compa\u00f1\u00eda Elsevier, especializada en salud, calcula que tiene entre seis y nueve reuniones por Zoom cada d\u00eda desde su casa en Madrid. \u201cCreo que el concepto de fatiga existe, pero si eres consciente de ello tienes la oportunidad de buscar un equilibrio. Despu\u00e9s de muchas llamadas consecutivas necesito alejarme de mi ordenador\u201d. Sin embargo, ve m\u00e1s ventajas que inconvenientes: \u201cSe puede reunir un equipo global m\u00e1s f\u00e1cilmente, se comparten documentos, se reducen emisiones de carbono, hay m\u00e1s transparencia al permitirnos entrar en los hogares de otros, y aumenta la empat\u00eda por las interrupciones de familiares, visitantes o el perro\u201d, contrapone.<\/p>\n\n\n\n<p>La Universidad de Stanford considera la publicaci\u00f3n como la primera vez que se analiza la fatiga de Zoom desde una perspectiva psicol\u00f3gica. El art\u00edculo se public\u00f3 en Techology, Mind and Behaviour, revista de la Asociaci\u00f3n Americana de Psicolog\u00eda y aunque se basa en investigaciones acad\u00e9micas, su autor puntualiza que los lectores deben considerarlo como un conjunto de argumentos que puede ayudar tanto a Zoom como a sus usuarios a mejorar la interacci\u00f3n, y no como hallazgos cient\u00edficos inapelables. Medidas como usar un teclado externo para aumentar el espacio con la pantalla, reducir el tama\u00f1o de la ventana de Zoom en el monitor, apagar la c\u00e1mara peri\u00f3dicamente si no se est\u00e1 interviniendo y moverse un poco por la estancia, est\u00e1n entre los consejos para reducir esa fatiga.<\/p>\n\n\n\n<p>La sensaci\u00f3n de hartazgo en el uso cotidiano de una herramienta que hasta hace unos meses para muchos era pr\u00e1cticamente desconocida llega incluso a su creador. Seg\u00fan Bloomberg, Eric Yuan, el mism\u00edsimo fundador y consejero delegado de Zoom, se quej\u00f3 de su apretada agenda de videoconferencias el pasado abril. \u201cSon demasiadas reuniones por Zoom, las odio\u201d, lleg\u00f3 a decir.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>El reclamo de una comunidad budista de Barcelona para captar clientes interesados en pasar un tiempo aislados entre las silenciosas paredes de su monasterio recoge un estado de \u00e1nimo cuyo enunciado habr\u00eda sido diferente sin la pandemia de por medio. \u201c\u00bfCansado de tantas reuniones por Meet, Zoom o Teams? Si necesitas desconectar, respirar aire puro y reequilibrarte por dentro, \u00a1reg\u00e1late un Retiro de Paz Interior y renueva tus energ\u00edas!\u201d, dice el mensaje. Los psic\u00f3logos prestan cada vez m\u00e1s atenci\u00f3n a los efectos de este cambio de h\u00e1bitos de millones de empleados, acelerado por la emergencia sanitaria del coronavirus. Un estudio publicado por el laboratorio de interacci\u00f3n humana de la Universidad de Stanford bautiza el fen\u00f3meno como \u201cfatiga de Zoom\u201d, y advierte de que el mosaico de caras con las que interactuamos de cerca, anclados a una silla, con dificultades para captar el lenguaje no verbal, y con nuestro rostro expuesto al escrutinio del resto y a nuestra propia autoevaluaci\u00f3n en la pantalla, genera un estr\u00e9s adicional. Su autor, Jeremy Bailenson, lo compara con la incomodidad del ascensor, donde se rompen las normas no escritas sobre la distancia a guardar con los extra\u00f1os y la reacci\u00f3n natural es desviar la mirada para minimizar el contacto visual y compensar ese exceso de cercan\u00eda. \u201cEn Zoom sucede lo contrario. En una reuni\u00f3n normal, independientemente de qui\u00e9n est\u00e9 hablando, cada persona est\u00e1 mirando directamente a los ojos de los otros\u201d, explica. No solo eso, el ascensor virtual es tambi\u00e9n un inmenso espejo donde nos vemos reflejados. Para Bailenson, es parecido a que un asistente nos siga durante ocho horas de jornada laboral cargando un espejo en el que vemos nuestra cara mientras trabajamos. Solucionarlo es sencillo: basta con cambiar la configuraci\u00f3n para no vernos, pero la opci\u00f3n predeterminada es ver el resultado de c\u00f3mo nos enfoca nuestra propia c\u00e1mara. \u00bfPor qu\u00e9 es esto negativo? Seg\u00fan la investigaci\u00f3n, porque la autoevaluaci\u00f3n constante puede ser estresante, especialmente en las mujeres: cita un estudio por el cual un grupo de ellas reaccion\u00f3 prestando m\u00e1s atenci\u00f3n al verse a s\u00ed mismas en un v\u00eddeo en directo. Ning\u00fan trabajo de campo ha abordado qu\u00e9 sucede cuando esa exposici\u00f3n se prolonga durante horas d\u00eda tras d\u00eda. \u201cLos usuarios de Zoom ven reflejos de s\u00ed mismos con una frecuencia y duraci\u00f3n sin precedentes (salvo para aquellos que trabajan en estudios de danza llenos de espejos)\u201d, explica el investigador. El esfuerzo de comunicaci\u00f3n tambi\u00e9n es m\u00e1s elevado si se compara con el que requiere una llamada telef\u00f3nica. El trabajo de la universidad estadounidense cita experimentos que prueban que se habla a un volumen un 15% m\u00e1s elevado cuando se interviene a trav\u00e9s de la videoconferencia, y se\u00f1ala que se suple la falta de cercan\u00eda f\u00edsica exagerando el lenguaje no verbal con movimientos de cabeza, al asentir con m\u00e1s insistencia, o mirando fijamente a la c\u00e1mara. Adem\u00e1s, resulta m\u00e1s complicado interpretar las miradas y se\u00f1ales del otro que en persona, lo que genera un esfuerzo extra por descifrarlas. Otra molestia de la que no siempre son conscientes los empleados que teletrabajan es que la videoconferencia es una forma de comunicaci\u00f3n est\u00e1tica, que a diferencia de las conversaciones telef\u00f3nicas o en persona, no permite caminar a la vez, convirti\u00e9ndola en menos natural. David Michael Hough, director de Educaci\u00f3n en la compa\u00f1\u00eda Elsevier, especializada en salud, calcula que tiene entre seis y nueve reuniones por Zoom cada d\u00eda desde su casa en Madrid. \u201cCreo que el concepto de fatiga existe, pero si eres consciente de ello tienes la oportunidad de buscar un equilibrio. Despu\u00e9s de muchas llamadas consecutivas necesito alejarme de mi ordenador\u201d. Sin embargo, ve m\u00e1s ventajas que inconvenientes: \u201cSe puede reunir un equipo global m\u00e1s f\u00e1cilmente, se comparten documentos, se reducen emisiones de carbono, hay m\u00e1s transparencia al permitirnos entrar en los hogares de otros, y aumenta la empat\u00eda por las interrupciones de familiares, visitantes o el perro\u201d, contrapone. La Universidad de Stanford considera la publicaci\u00f3n como la primera vez que se analiza la fatiga de Zoom desde una perspectiva psicol\u00f3gica. El art\u00edculo se public\u00f3 en Techology, Mind and Behaviour, revista de la Asociaci\u00f3n Americana de Psicolog\u00eda y aunque se basa en investigaciones acad\u00e9micas, su autor puntualiza que los lectores deben considerarlo como un conjunto de argumentos que puede ayudar tanto a Zoom como a sus usuarios a mejorar la interacci\u00f3n, y no como hallazgos cient\u00edficos inapelables. Medidas como usar un teclado externo para aumentar el espacio con la pantalla, reducir el tama\u00f1o de la ventana de Zoom en el monitor, apagar la c\u00e1mara peri\u00f3dicamente si no se est\u00e1 interviniendo y moverse un poco por la estancia, est\u00e1n entre los consejos para reducir esa fatiga. La sensaci\u00f3n de hartazgo en el uso cotidiano de una herramienta que hasta hace unos meses para muchos era pr\u00e1cticamente desconocida llega incluso a su creador. 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