Milly Quezada: «El merengue me salvó la vida cuando todo parecía perdido»
El estudio se transforma en una sala cargada de memorias, risas y silencios que pesan lo justo con la presencia de Milly Quezada, la voz que ha acompañado a generaciones enteras. Con la afabilidad y elocuencia que la distinguen, la artista narra aquello que durante años decidió resguardar: su historia. No toda, advierte, sino aquella que, contada desde su propia voz, adquiere la dignidad de lo íntimo y el peso de lo verdadero.
La motivación es cinematográfica. La razón, profundamente humana.
Durante décadas, Quezada defendió con firmeza la frontera entre lo público y lo privado. Por eso, cuando surgió la propuesta de llevar su vida al cine, su reacción fue inmediata: negarse.
«Yo dije que no. Es que yo, como artista, soy de las que piensa que uno tiene que separar la vida privada de la vida profesional, y eso me ha funcionado muy bien», confiesa.
Sin embargo, una pregunta tan simple como incisiva terminó por desarmar sus reservas:
«¿Cómo te gustaría a ti que se contara tu historia cuando tú te vayas: por otros o contada por ti misma?»
Dirigida por Leticia Tonos, la película Milly: la reina del merengue, estrenada el 16 de abril, recorre la vida de la artista, quien emigró muy joven a Estados Unidos tras la Guerra Civil Dominicana de 1965 y encontró en la música un camino de afirmación personal y cultural en Washington Heights durante los años setenta. Ese fue el punto de inflexión.
«Y eso me vendió. Eso lo compré. Porque me entró una inquietud de querer dejar una historia bien contada, de decir mis verdades y tener cierto grado de control, y también de honrar a mucha gente que tiene que ver con esto. Porque uno no llega a un lugar especial por sí solo, uno llega sobre los hombros de mucha gente», afirma.
Así comenzó un proceso creativo que implicó no solo revisar episodios de su vida, sino también resignificarlos. Tras cuatro versiones de guion, el resultado no es una biografía lineal, sino un relato emocional, selectivo y deliberadamente incompleto.
Hay muchos detalles que uno tiene que cuidarse, no mencionar personas que pudieran sentirse agraviadas. No es una historia cronológica, es una historia sentida«, aclara.

